Sal de ajo
Te presentamos algo más que un simple ingrediente, un ingrediente que requiere de muy poca elaboración y que dará como resultado un elemento indispensable en tu cocina para llenar de sabor todos tus platos. Ideal para quieres están preocupados por su salud y su corazón, ya que, a pesar de su nombre, la sal de ajo no tiene ni una pizca de sal, siendo el único ingrediente el ajo.
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Para preparar la sal de ajo necesitaremos tantos ajos como sal querramos elaborar, la cual podremos conservar en un bote cerrado durante mucho tiempo.
Pelamos los ajos y los sofreímos en aceite de oliva virgen extra hasta que queden dorados. Una vez dorados los ajos, los retiramos del aceite y los escurrimos, los metemos al horno a máxima potencia durante unos 15 minutos y, cuando estén crujientes, los retiramos, dejamos que se enfríen y los rayamos (también los podemos picar bien), de modo que obtendremos un delicioso polvo parecido a la sal fina con el que podremos aderezar numerosos platos, realzándolos y sin renunciar al sabor, al tiempo que protegemos nuestro corazón.
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